El azúcar es una de las sustancias que mayor protagonismo tienen en nuestro día a día. Su consumo excesivo puede tener consecuencias en la salud, tales como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares o caries. Pero la salud no es el único terreno al que afecta el consumo de azúcar. La belleza también sufre las consecuencias. El envejecimiento prematuro de la piel es una de las principales consecuencias de ingerir azúcar de forma excesiva. Es el resultado del proceso conocido como glicación, en el que la glucosa del azúcar reacciona con las moléculas de proteína de nuestro cuerpo y forma unas proteínas llamadas "glicosiladas". Se trata de unas proteínas que el organismo es incapaz de destruir y que se van a ir acumulando en las células de la piel. Como...
De los diferentes tipos de piel que conocemos, la más delicada es, sin duda, la conocida como piel sensible. Reacciona ante diversos agentes y factores, como detergentes, perfumes, jabones e incluso, alguna prenda de vestir, pudiendo llegar a presentar quemaduras, picores, irritaciones o agrietamientos. La función de la piel es actuar como barrera protectora contra las agentes externos nocivos generados en el medio ambiente y la pérdida de agua. En determinados momentos tu piel podrá estar irritada, firme, seca o escamosa. Cuando la piel no está en buenas condiciones y su PH ácido se modifica, se vuelve más sensible. El hecho de tener una piel sensible puede estar determinado por diferentes causas: influencias hormonales del embarazo, el proceso natural de envejecimiento, la genética y determinadas medicaciones o enfermedades. Precauciones para cuidar la...
En ocasiones, la película protectora que cubre la piel sufre un exceso de grasa debido a la sobreactividad de las glándulas sebáceas. La causa más habitual es el descontrol hormonal, pero hay otros agentes externos que también influyen y que pueden controlarse para mantener un cutis liso y luminoso. Una dieta rica en azúcares, lípidos o fritos fomenta la producción de grasa. Por ello, es aconsejable llevar una dieta sana y equilibrada, tomar muchas frutas y verduras, evitar los fritos y todos aquellos alimentos ricos en grasas y azúcares. También es recomendable aumentar el consumo de agua y zumos en la dieta. El sol y calor, contribuyen a estimular la actividad de las glándulas sebáceas debido al aumento de la sudoración. Es muy importante utilizar una crema protectora específica para este...