De los diferentes tipos de piel que conocemos, la más delicada es, sin duda, la conocida como piel sensible. Reacciona ante diversos agentes y factores, como detergentes, perfumes, jabones e incluso, alguna prenda de vestir, pudiendo llegar a presentar quemaduras, picores, irritaciones o agrietamientos.

La función de la piel es actuar como barrera protectora contra las agentes externos nocivos generados en el medio ambiente y la pérdida de agua. En determinados momentos tu piel podrá estar irritada, firme, seca o escamosa. Cuando la piel no está en buenas condiciones y su PH ácido se modifica, se vuelve más sensible.
El hecho de tener una piel sensible puede estar determinado por diferentes causas: influencias hormonales del embarazo, el proceso natural de envejecimiento, la genética y determinadas medicaciones o enfermedades.
Precauciones para cuidar la piel sensible

- Utiliza productos de maquillaje que sean hipoalergénicos y libres de fragancia.
- Elige siempre un gel limpiador suave, ya que los jabones pueden ser demasiado severos en la piel sensible.
- No uses limpiadores y exfoliantes que posean granos y otras partículas.
- Evita los aditivos, como por ejemplo, extractos botánicos, sustancias químicas e incluso, vitaminas, ya que podrían irritar la piel.